4 de enero (Id=53)

Antífona de Entrada

En el principio y antes de los siglos, la palabra era Dios, y se ha dignado nacer como Salvador del mundo.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Señor, que has comenzado de modo admirable la obra de la redención humana con el nacimiento de tu Hijo;
concédenos, te rogamos, una fe tan sólida que, guiados por el mismo Jesucristo, podamos alcanzar los premios eternos que nos has prometido.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

El que ha nacido de Dios no puede pecar

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
3, 7-10

Hijos míos, que nadie los engañe. El que hace la voluntad de Dios es justo, como él es justo. El que peca pertenece al diablo, porque desde el principio el diablo peca. Y el Hijo de Dios se manifestó para destruir las obras del diablo.
El que ha nacido de Dios no peca, porque la semilla divina permanece en él; no puede continuar pecando, porque ha nacido de Dios. La distinción entre los hijos de Dios y los del diablo es ésta: quien no hace la voluntad de Dios y quien no ama a su hermano, no es de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 97, 1.7-8.9

Toda la tierra ha visto al Salvador.

Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano le ha dado la victoria, su santo brazo.
Toda la tierra ha visto al Salvador.

Que resuene el mar y cuanto lo llena, la tierra y todos sus habitantes; aplaudan los ríos, salten de alegría las montañas.
Toda la tierra ha visto al Salvador.

Ante el Señor que viene a gobernar la tierra: gobernará con justicia al mundo, a las naciones con rectitud.
Toda la tierra ha visto al Salvador.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros antepasados por boca de los profetas. Ahora, en estos tiempos, nos ha hablado por medio de su Hijo.
Aleluya.

Evangelio

Vieron dónde vivía y se quedaron con él

† Lectura del Santo Evangelio según san Juan
1, 35-42

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus discípulos. De pronto vio a Jesús que pasaba por allí, y dijo:
"Este es el Cordero de Dios".
Los dos discípulos lo oyeron decir esto y siguieron a Jesús. Jesús dio media vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó:
"¿Qué buscan?"
Ellos contestaron:
"¿Maestro, ¿dónde vives?"
El les dijo:
"Vengan y lo verán".
Se fueron con él, vieron dónde vivía y pasaron aquel día con él; eran como las cuatro de la tarde.
Uno de los que siguieron a Jesús por el testimonio de Juan era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Andrés encontró en primer lugar a su hermano Simón y le dijo:
"Hemos encontrado al Mesías" (que quiere decir Cristo).
Y lo llevó a Jesús. Jesús, mirándolo, le dijo:
"Tú eres Simón, hijo de Juan; en adelante te llamarás Cefas" (es decir, Pedro).
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, estas ofrendas en las que que vas a realizar un admirable intercambio, pues al ofrecerte los dones que tú mismo nos diste, esperamos merecerte a ti mismo como premio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La restauración del universo en la Encarnación

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque en el misterio santo que hoy celebramos, Cristo, el Señor, sin dejar la gloria del Padre, se hace presente entre nosotros de un modo nuevo: el que era invisible en su naturaleza, se hace visible al adoptar la nuestra; el eterno, engendrado antes del tiempo, comparte nuestra vida temporal para asumir en sí todo lo creado, para reconstruir lo que estaba caído y restaurar de este modo el universo, para llamar de nuevo al Reino de los cielos al hombre sumergido en el pecado.
Por eso,
unidos a los coros angélicos, te aclamamos llenos de alegría:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Por la eficacia de estos santos misterios, fortalece, Señor, cada vez más nuestra vida cristiana.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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